Cristiano acaba con el Atlético (3-0)

La Juventus fichó a Cristiano para partidos como éste. Tres goles para asaltar la Champions, el pasito que necesitaban. Un delantero demoledor que contagia al equipo y hace pequeños a los demás. El Atlético lo entendió cuando la mano de Oblak despejó el balón, pero la tecnología arruinó de manera inmediata la alegría del Atlético. El remate de Cristiano, otra vez, era gol y el equipo de Simeone entendió que nada iba a ser como estaba previsto. Si las manos del portero esloveno llegan tarde y por detrás de la línea de gol, al Atlético le quedan pocas opciones cuando vive encerrado en su área. Era previsible que la Juventus apretara en el comienzo, que Oblak tuviera que trabajar y que el Atlético viera de lejos la portería de Szczesny. No importa, el Atlético se siente cómodo cuando el contrario le domina. Porque no quiere la pelota para nada que no sea hacer daño de manera directa. Le sobran los preliminares y se siente feliz cuando el contrario cree que domina, pero es el Atlético el que tiene la situación controlada. Pero algo falló en el plan del Cholo. Oblak apenas tuvo que actuar, pero cada vez que lo hacía era para sacar la pelota de su portería. Paró una, pero Chiellini marcó en el rechace y sólo la falta de Cristiano al portero impidió que fuera válido. Era sólo un aviso. El Atlético no tenía salida, vivía demasiado lejos del área de la Juve. Y el campeón italiano encontraba el juego que necesitaba por los costados. Por la izquierda entraba Spinazzola, una aparición forzosa ante las ausencias. La derecha era el territorio de Bernardeschi, un virtuoso que se va acostumbrando a recorrer más kilómetros de los que su zurda necesita. El italiano lo hizo todo bien, pero demasiado lejos del área. Hasta que el Atlético se descolocó por un momento, encontró un balón en la izquierda y lo mandó al área para la cabeza de Cristiano. Juanfran no era enemigo en el salto para el mejor rematador de cabeza del planeta y el Atlético se encontró con la dura realidad. La Juve entendió que la cabeza de Ronaldo era el camino hasta los cuartos de final y el portugués abandonó las excursiones por la banda para centrarse en el área. Así llegó también el segundo gol, el que validó la tecnología. Morata y Griezmann estaban ausentes y el único disparo del francés fue anulado por un fuera de juego del delantero. El Atlético no tenía respuesta, pero la buscaba a través de la posesión. Morata sólo se hizo notar en una discusión con Chiellini que acabó con el central italiano por el suelo buscando una tarjeta para su amigo, que no llegó. La necesidad obligaba a dejar los espacios que no suele permitirse el entrenador del Atlético a la espalda del centro del campo. Espacios que a punto estuvo de aprovechar Moise Kean, el joven delantero que había aparecido en la segunda mitad y que desperdició un mano a mano con Oblak. Correa era el hombre que más peligro llevaba en el Atlético, pero no era suficiente. La Juventus tenía las ganas, el ánimo y a Cristiano Ronaldo. Y a Bernardeschi, que forzó un «autopenalti» al sentir la mano de Correa en su espalda. Parecía que el argentino lo trababa por detrás, pero se desequilibró al golpear la pierna izquierda con la derecha. Lo que hubiera podido ser un cómico tropiezo terminó convertido en la jugada que eliminó al Atlético de su Liga de Campeones. Los rojiblancos contaban con la ilusión de jugar la final en su casa, en el vistoso Metropolitano que pierde el patrocinio chino en Europa por exigencias de la UEFA. Pero esa ilusión es ahora de Cristiano, que acertó desde el punto de penalti y avanza hasta donde no ha podido llegar el Real Madrid que abandonó en verano. Y tampoco el Atlético, que creía imposible quedar eliminado después de la ventaja conseguida en la ida. Simeone no había sabido reaccionar desde el banquillo. La entrada de Correa dio más vitalidad al equipo, pero la portería de Szczesny siguió quedándole demasiado lejos. Tampoco supo cómo frenar la potencia de Cristiano en el juego aéreo. Intentó corregir la superioridad del equipo italiano por las bandas. Mandó a Arias al banquillo, cambió a Juanfran de lado y puso a Saúl en el lateral izquierdo. Nada funcionó, igual que no había funcionado Lemar desde el comienzo. Al Cholo le gusta jugar estos partidos con cuatro mediocentros. Pero le faltaba Thomas, sancionado al ver una amarilla en el encuentro de ida. Igual que Diego Costa. Pero la diferencia fundamental es que el Atlético no tiene a Cristiano. El máximo goleador de la historia de la Champions ya ha demostrado su afición a marcar en las rondas decisivas de la competición. En eso sigue.

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